I
Hablan de siete artes.
¿Siete? Me pregunto.
¡Lenguas ignorantes!
Mudos deben estar esos
ojos que sólo perciben siete
Ciegas deben estar esas
bocas que…
Sordos deben tener sus
hocicos para…
Sordos, para no ver que la
vida reconoce en tus mejillas siete maravillas
cada vez que recuerda
que
deambular por tus orillas
fue la primera y única de mis poesías.
II
Perdonadme
Pero decidme ¿Qué hago?
Que alguien me diga.
Qué hago si Venus decidió abdicar a su trono y venir aquí,
y
no precisamente ahora, a revelar ante mí el arte de amar.
Y no os miento, me agarré a la camuflada ignorancia y me
dejé arrastrar.
Me deje arrastrar
Y entonces Eros intentó ser una divinidad…y entonces,
llegaste tú.
III
De pequeña mi lugar favorito siempre fue aquel en el que
nunca había estado,
lo conquistado siempre me aburrió.
Y de repente vienes tu creyéndote limón en tequila,
alcohol en herida que llega, rebosa y engancha
Y ya me ves..
Cuántas veces he conquistado ese pliegue escondido entre tu
miel y mi boca,
Cuántas veces bebí de tu frasco y al pasarme de fresca me
creí acabada en tu ausencia
Qué agradable sorpresa sentirme descarada ambiciosa en tu
espalda,
Con ansias de conocer lo ya conocido,
y, mi vida,
¡qué bonito!



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